Posted on Nov 30, 2018 in Escritura, Estudiantes Pregraduados | 0 comments


Grotesco

por Carlye Stevens

Muevo mis piernas sobre el borde y siento el viento áspero. El cuerpo detrás de mi está revisando una última vez los cinturones que nos juntan. Mi hombro recibe dos golpecitos. Estoy segura. Estoy viva. Estoy lista. El ruido estruendoso se calla y el sentimiento del metal frío contra mis piernas desaparece mientras nos escapamos hacia la nada. Miro alrededor. Veo azul y verde, veo las nubes y las casitas. El viento pasa volando cerca de mis orejas. Siento el tirón en los cinturones, el paracaídas se abrió. ¡Estoy volando! ¡Estoy volando! La vista es magnífica. Flotamos en el aire hacia la tierra cuando el paracaídas se agita. Oigo las alas batiendo en los cordeles del paracaídas. “!Estamos cayéndonos! ¡Estamos cayéndonos!” dice el instructor, “¡¡un ave se estrelló contra el paracaídas!!”. Mi corazón se cae, y después, mi cuerpo. La tierra nos acerca prontísimo. El dolor es instantáneo, y después todo es negro.