Posted on Nov 30, 2018 in Escritura, Estudiantes Pregraduados | 0 comments


Grotesco

por Katherine Broughton

Había una vez, en el mundo reinado por los osos, el cazador se volvió el cazado. Cuando los osos aprendieron a organizarse y a usar armas, hubo una gran matanza. Esforzaron a todos los seres humanos a esconderse en los bosques. Ahora vivían realmente como animales. Eran sucios, enfermos, desnutridos, y comían cualquier cosa que encontraban. Después del establecimiento del Estado del Oso, las industrias de la taxidermia, la caza, el zoológico, y el cuero prosperaban. Cada oso tenía en su cueva una sofá de cuero humano. Estaba muy de moda llevar botas, faldas, bolsas, y chaquetas de este cuero frágil. Casi todos los osos eran cazadores, y les gustaba mucho montar sus trofeos en las paredes de sus cuevas. Si tenían mucho dinero, el oso podía pagar para embalsamar el cuerpo entero, pero si eran pobres solo pagaban por la cabeza. Normalmente vestían sus trofeos en disfraces y los ponían en posiciones lindas, nobles o cómicas. Los ositos que en la escuela primaria estaban tan emocionantes para visitar el zoológico humano durante su lección sobre los humanos. Allí tenían todos los tipos de seres humanos, capturados y enviados de todos los rincones del mundo. Todos los niños recibían un puñado de papas fritas para alimentar a los humanos. Esta era toda la comida que recibían por el día. Si tenían suerte, los niños podían ver el baño de los humanos, que recibían dos veces por año. Los trabajadores los tiran al agua, los agarran y cubren sus cuerpos con jabón, y los tiran en el agua otra vez. Luego los dejan al aire para secar. En unos zoológicos entrenan a los humanos como hacer trucos como montar en monocicleta, tocar instrumentos, y bailar. No es un especie muy inteligente, y no son los mejores presentaciones, pero todavía era una experiencia muy divertida para los ositos.