Posted on Feb 23, 2016 in Ensayos, Estudiantes Pregraduados |


por Adriana Vila

Feliz, Plena- Infeliz, Vacía

“An old day passes, a new day arrives.
The important thing is to make it meaningful”. Dalai Lama

Swami Muktananda pone como título a su biografía espiritual: El juego de la conciencia y nos explica que de acuerdo al sistema de creencias que albergamos en la mente, así será la experiencia de nuestra vida y nos aporta el testimonio de su viaje espiritual para llegar a la autorrealización, a establecerse en la “conciencia”. Un verdadero gurú tiene una identificación no interrumpida con el Ser supremo.

El sismo y las fracturas en la identidad del migrante y sus duelos recurrentes

Como una migrante más en los Estados Unidos, en esta época de Globalización (donde una de sus características son los grandes flujos migratorios) no acabo de pisar tierra firme y mis duelos de migrante con frecuencia me ponen a llorar por los rincones, igual que la “pobre muñeca fea” y mis emociones suben y bajan con la rapidez del yo-yo que va y viene, sube y baja…

Por años desarrolle un sistema de creencias en el que basé tanto mi vida personal como profesional. Recuerdo con gran claridad la primera clase de psicología que tuvimos en la preparatoria y el hechizo que el profesor ejerció en mi, al mostrarme un camino para la comprensión de la conducta humana, para desarrollar la capacidad de diagnosticar la salud y la enfermedad mental, la posibilidad de cambiar el curso de las vidas a través de “hacer consciente lo inconsciente” y de descubrir el potencial que todos tenemos dentro y la forma de actualizarlo o desarrollarlo para tener una vida plena y satisfactoria.

Empecé recorriendo el camino del psicoanálisis y me sentí en casa al llegar , varios annos despues a la psicología humanista, para convertir sus principios básicos en mi nuevo credo: confiar en la autodirección, confiar en mi naturaleza básicamente buena con una orientacion productiva, confiar en mi intuicion y sabiduría interior y sobre todo, ser fiel a mi vocación de trabajar y facilitar el proceso de transformación personal y social, descubriendo cada vez nuevos recursos dentro de mi. Esa ruta la seguí por más de treinta años y llegue a realizar el sueño de trabajar con cientos de grupos en 15 países de América, descubriendo culturas y países y sobre todo, asombrándome con la apertura y la capacidad de las personas de volver su mirada hacia dentro y comprometerse en su autodescubrimiento y su transformación personal.

Al darme cuenta de la forma en que me siento en mi país y lo que me sucede al llegar al que no lo es, me asombro ante el contraste y me veo como un yo-yo, para arriba en mis emociones gratas y para abajo ante el vacío y la incertidumbre. Disminuida en el país más poderoso del mundo en este Siglo XXI y fuerte y feliz en mi México sufrido con severos problemas sociales y creciente inseguridad pública, problemas políticos y económicos que se agudizan día con día.

¿Cómo puede ser mi experiencia de vida tan diferente en un país y en el otro, cuando comparto la vida con el hombre que amo? ¿Quién soy allá y quien no soy aquí? Entonces ¿quién soy?

Soy migrante, una palmera trasplantada en el polo norte, una buganvilia en las Montañas Apalaches que mira a su alrededor con extrañeza y a la vez, es observada como rara y diferente. Una no académica en el mundo académico, llegué a una pequenna estación espacial que observa con rigorismo científico los fenómenos del planeta Tierra. Vivo “el proceso de desarraigo en la trama del tiempo psíquico que implica una discontinuidad en la vida”. Si, el corte fue severo; vivía en la Ciudad de México realizando un trabajo lleno de retos, aventura y satisfacciones, donde tenía el privilegio de elegir el país en el cual quería trabajar y en incontables ocasiones también pude elegir con que colega viajar.- Quisiera ir al taller del Cusco, para poder llegar al eclipse total de luna a Machu Pichu -Y la voz generosa de mi directora, respondía -¡Concedido!

¿En quien me convertí como hija? ¿Quién soy ahora como hermana lejana y ausente? ¿Qué presencia hay en mi de mis amigos? y ¿que tan presente estoy yo en ellos? El duelo por la pérdida de los seres queridos es recurrente, una y otra vez se repite el acercamiento y la ausencia, el reencuentro y la despedida.

Uno de los primeros temas de reflexión al iniciar los estudios en la maestría de desarrollo humano, (el enfoque humanista de la psicología) es la definición del self, Carl Roger lo define como “la configuración organizada de las percepciones de sí mismo”. Una personalidad sana tiene congruencia con su self y su experiencia. Es el sentido de la propia identidad, la forma en que me veo y como me defino a mí misma: me defino por mi edad, género, situación familiar, educación, nacionalidad, lugar de residencia, experiencia profesional…Tan fácil, tan sencillo, ésta soy, porque ésta he sido. Hasta que dejé de ser la que creía haber sido. Esta entidad también se define como ego, la identificación con todas estas características externas.

LENGUA Y CULTURA: Mi mundo simbólico con sus fiestas y celebraciones, la Semana Santa, el 16 de Septiembre, el dia de muertos y la representación en mi interior de mi nacionalidad han sufrido una fuerte sacudida, un sismo cercano a los 7o de Richter. El calendario se ha deslavado y todas estas festividades se han borrado de mi nuevo acontecer. Al vivir dentro de tu país, conoces los problemas y las limitaciones que enfrentamos día a día, al estar fuera, la criminalidad y el gobierno corrupto se amplifican con lente de aumento y es la pelicula que se proyecta fuera, es lo único que la gente a tu alrededor conoce y te comenta. -¿Vas a ir a donde matan? Observó una conocida en la biblioteca de la universidad. No recuerdo bien si lo dijo como afirmación o como interrogante.

-Si, voy a mi país, ¡cada vez que puedo!

De manera sorprendente en este viaje a México coincidimos con el Centenario de Octavio Paz (Abril 1914- 1998).Festivales y homenajes me reconectaron con nuestro Premio Nobel. Caminando por Coyoacán, descubrimos la que fue Casa Alvarado construida el S XVIII de estilo andaluz y morisco, que fue la última residencia de Paz y ahora es la Fonoteca Nacional. Al pasear por sus jardines sonoros, lo escuchas entre las frondosas arboledas de encinos, cipreses y naranjos recitando sus poemas…

Voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, roca y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto…

PIEDRA DE SOL (fragmento)

Al vivir en un país de lengua diferente y enfrentar obstáculos en la comunicación, puedes apreciar el gusto por poder expresar cada matiz de tus ideas y sentimientos en tu lengua materna. Si, materna, porque te une, te ata a tus raíces a tus orígenes, a todas las personas que tienen un gran significado en tu vida. Puedes saborear con el mismo gusto que a tu helado favorito, la cadencia que se desliza en la poesía de los autores con quienes creciste. Octavio Paz llegaba al Auditorio Justo Sierra de la UNAM (1968) y las clases se suspendían para ir a escucharlo y ahí estaba yo degustando El arco y la lira, realizando un gran esfuerzo por comprenderlo.

Añoranza por la propia tierra, el paisaje, mis volcanes sagrados, el Popo, el Ixta, y el Tepozteco, representación simbólica de los ancestros, del orígen , de las raíces. Todo ello por un cambio extremo de latitud donde el invierno nevado empieza antes de llegar y termina mordiéndole un buen pedazo a la primavera.

ESTAR PRESENTE AQUI Y AHORA

Este principio lo he recitado y experimentado por años, pero ¿qué sucede cuando el aquí me es ajeno y es el lugar en el que habito ahora?

Como puedo trascender esta realidad inmediata y ser en la dimensión del SER con mayúsculas?

LA RUTA DE LA ESPIRITUALIDAD

Como niña de clase media en México, lo mas normal fue tener una educación con monjas hasta la preparatoria, o sea hasta los 17 años. Antes de salir del colegio teníamos un retiro espiritual, las Jornadas de Vida Cristiana que me prepararían para salir de este mundo seguro y protegido y adentrarnos en la educación superior, quizá en la UNAM, la universidad pública de México. En estos tres días nos tatuaban en la conciencia nuestra identidad de jóvenes decentes, de buena familia: Mi misión en la vida era muy clara: “Soy mujer cristiana, santa y apóstol”. De esta manera estábamos ya, muy bien equipadas para salir al mundo, Muchas eligieron la universidad privada de los Jesuitas. Las 10 o 12 enamoradas de la psicología fuimos a la UNAM, para ser volteadas al revés. Que transformación tan asombrosa, en tan solo cuatro años me definía como marxista leninista, revisionista, feminista. Atea, por supuesto repitiendo los principios marxistas sobre la religion, que surtieron el poderoso efecto de escandalizar a mi familia.

Marxismo y psicoanálisis, taller para iniciados que se impartía en la facultad de filosofía, por Ricardo Guerra (ex esposo de Rosario Castellanos) Santiago Ramirez (El Mexicano, psicología de sus motivaciones, 1959) y José Cueli, quien fue mi psicoanalista por cuatro años y juntos tendimos el puente para llegar a la otra orilla, al mundo de los adultos responsables de si mismos.

Navegué por varios años como atea, como huérfana universal y me sentía incompleta. Hasta que empece a escuchar sobre filosofia de oriente y su enfoque de estar en el presente. Al iniciar clases de Hatha Yoga volqué la atención y la conciencia en mi interior mas allá de mi historia y mis circunstancias, pude contactar el Self con mayúscula, el Ser superior, la esencia que me integra, que me une, que me hace parte del todo, lo visible y lo invisible. Restablecí mi conexión con la dimensión trascendente, desde otro lugar, desde dentro de mi, de manera directa al vivir la experiencia de la interiorización y la meditación.

Recuerdo el día en el que a la pirámide de Maslow, cuya cúspide era la autorrealización, había que borrarle el ángulo superior, para que quedara abierta y asi dejar espacio a las necesidades de trascendencia que nos conectan con la dimensión espiritual, infinita. La psicología transpersonal, (trans, mas alla de lo personal, del ego o la personalidad) también denominada “cuarta fuerza”, se enfoca en los efectos de la espiritualidad y la conciencia en la transformación personal y en la salud y explora los niveles óptimos del funcionamiento humano. Las experiencias transpersonales abarcan la expansión de la consciencia más allá de sus límites usuales del ego y la personalidad y más allá de los parámetros convencionales de tiempo y espacio.

Ingrese a estudiar psicología al final de los 60s y entonces solamente había en la facultad las corrientes del psicoanálisis y del conductismo. De manera esquemática podríamos decir que la evolución de la psicología occidental ha seguido el desarrollo por etapas, que corresponde al desarrollo psicológico de las personas: el psicoanálisis, “primera fuerza” que enfatiza los instintos y la motivación inconsciente, analiza el pasado volcando la mirada hacia atrás; el conductismo o “segunda fuerza” que destaca las influencias ambientales; la auto determinación y la libre elección del humanismo o “tercera fuerza” a la que llegue en los 80 y la espiritualidad y trascendencia del self a través de la experiencia directa, campo de estudio de la psicología transpersonal o “cuarta fuerza” mi campo actual de práctica, estudio y experimentación. El mundo de “la superstición y lo sobrenatural”, aluden mis amigos naturistas, evolucionistas, racionalistas, en una palabra, científicos.

No habito mas el mundo conocido que tanto me gratifica. No soy la hija que solía ser, no soy la hermana que fui, no soy la amiga entrañable presente de toda la vida, la profesional reconocida. No soy ya eso.

EL NUEVO DIA

Despierto esta mañana con la premura de terminar el ensayo y las lecturas, pero primero lo primero: alinearme e integrar el cuerpo, la mente y el espíritu. Es abril y ya puedo ir fuera de la casa a respirar el nuevo día, a percibir el clima cálido sobre la piel, a sentir el aire fresco que me recorre. “Aquí estoy, aquí estoy, aquí estoy” inhalando y exhalando. El saludo al sol es parte de mi vida, es una práctica que afloja mi cuerpo, lo relaja, fomenta su flexibilidad y me energetiza. Manos hacia arriba mientras inhalo y lleno los pulmones de oxigeno reparador, exhalo y doblo el cuerpo, hasta tocar el suelo con las manos, sigo la secuencia rítmica de los movimientos acompasados por la respiración. Aprecio y disfruto la flexibilidad de mi cuerpo, que expresa su apertura al nuevo ciclo por vivir, aquí y ahora. Puedo sentarme en paz a meditar, a contactar el presente tal y como es, estar presente con esto y nada mas. Paz, serenidad, aceptación…