Posted on Feb 23, 2016 in Ensayos, Estudiantes Pregraduados |


por: Alba García-Alonso

Cada cultura es un gran universo lleno de pequeñas estrellas: culturas minoritarias, distintas, únicas. Una de las razones por las cuales España tiene una cultura tan rica es por todas las subculturas que añaden pequeñas pinceladas al cuadro final del país; culturas que tienen una galaxia propia formada por estrellas más pequeñitas, estrellas que tienen su lugar en el universo, y en el cual dejan su marca incluso después de desaparecer. Si nos ponemos a hilar más fino, algo que todas estas culturas tienen en común es su idioma. Un idioma propio que les hace ser diferentes a las demás, un idioma que hace a un individuo ser parte de nuestra galaxia, o de otra de la cual sabemos de su existencia pero realmente no conocemos sino a través de representaciones de otros en nuestra misma situación.

En España coexisten, entre otros, Castellano, Gallego, Catalán, Valenciano y Euskera. Cada uno de estos idiomas tiene asignada una parte de España propia, distinta y única. Y es ese rasgo único, territorial incluso, algo que puede verse transmitido a las personas que se encuentran en estas zonas. Según la hipótesis de Relatividad Lingüística introducida por Sapir-Whorf, “hay ciertos pensamientos de un individuo en una lengua que no pueden ser entendidos por aquellos que vivan en una lengua distinta. La manera en la cual la gente piensa está fuertemente afectada por sus lenguas nativas”[1] (Kay & Kempton, 1984). El idioma afecta a la identidad de un individuo, y alguien que vive en Cataluña y que ha crecido y se ha desarrollado en Catalán, o alguien que ha vivido en el País Vasco, creciendo con el Euskera como lengua materna, no puede tener la misma identidad que una persona que ha crecido en Madrid, teniendo como idioma al Castellano. Al igual que esa misma persona tiene una identidad distinta a la que pueda tener yo, habiendo crecido dentro de una sociedad regida por uno de los dialectos menos respetados dentro de España.

Estas personas tienes una cosmovisión distinta, y eso no es algo que se acepte a la perfección en determinadas sociedades jerárquicas patriarcales. Algo que puede convertirse en una arma de manipulación muy poderosa, no sólo hablando entre lenguas distintas, pero incluso tomando el ejemplo de dialectos dentro de un mismo cosmos lingüístico. La lengua, con respecto a Cornejo Polar, es un arma de manipulación muy peligrosa. Al eliminar la posibilidad de mantener la lengua en una determinada comunidad, ya no sólo se les quita el poder sobre su propia identidad a los hablantes de un dialecto o lengua sino que se baja el nivel de los hablantes de éste y se eleva el estatus de los hablantes de la lengua fuerte y poderosa; el tronco del cual derivan los otros como ramitas pequeñas y frágiles.

Una vez que esa idea cala en la mentalidad de la gente, la identidad débil muy difícilmente puede sobreponerse. Al mantenerse esta idea en la comunidad, al pasar esta idea de transitoria a materializarse en la mentalidad de la gente, pasa a ser aceptada y pasada junto con el resto del conocimiento necesario para sobrevivir en esa sociedad; está aceptada. Está asentada en la gente, está familiarizada. Se convierte en algo propio. Una vez que la gente crea una unión con la idea de diferencias de poder entre dialectos o entre lenguas, es más difícil de erradicar, porque estas nuevas generaciones crean su identidad alrededor de esta desigualdad impuesta que se presenta como natural.

La identidad es un concepto que en ocasiones se da por sentado. Es la “1. f. Cualidad de idéntico, 2. f. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás, o 3. f. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás” (Real Academia de la Lengua Española).

La identidad, a pesar de la ironía de su definición como algo que da el estatus de único, no es algo que pueda mantenerse a través de un único individuo. Se necesitan, como mínimo, dos: “identidad, ser, y agente están construidos y negociados lingüísticamente […] El lenguaje no es sólo un medio de negociación de identidad, sino la fuente de interpretación de la identidad de otros y para otros” [2](Val & Vinogradova, 2010, p. 2).  Si yo me presento con una identidad determinada y la gente a mi alrededor no me la reconoce como tal, yo no soy esa persona. Puedo presentarme como una persona española culta y educada, pero en el momento en que otra persona española sabe que soy Extremeña, esa imagen cambia, y mi identidad pasa a ser otra – la representación de la identidad que me permite tener la otra persona con la que la estoy negociando. Soy una representación alterada de mi verdadero ser, y es esa representación la que crea un círculo vicioso en el cual me impide mantener mi propia presentación y me priva de mi parte más humana, de saber quién soy realmente. La negación de la identidad de una comunidad al eliminar su lengua propia es el tipo de opresión que se mantuvo en España durante el tiempo de la dictadura de Francisco Franco (1936 – 1975), y que resultó, al terminar ésta, en un efecto rebote de negación de la identidad española.

-“Yo no soy española. Soy catalana. Nací en Mallorca, mi lengua es el Catalán, he crecido en Mallorca y a pesar de todo he tenido que estudiar Español y ver como los niños ricos iban a colegios privados donde sólo se estudia en Español y nos miraban por encima del hombro. No soy española, el Español no es mi lengua y no tenemos nada que ver con España ni con el puto Español. Ya tenemos una lengua.” (García-Alonso, comunicación personal. 20 de Marzo, 2014).

El rechazo a la identidad mayoritaria es mucho mayor debido a la opresión para aceptarla durante tanto tiempo, creando en lugar de una sociedad más unida una sociedad rota, en la cual a algunos individuos se les da el derecho de desarrollarse como personas íntegras en su identidad y a otras se les arrebata su lengua materna, la cual “moldea realmente la manera en la que uno piensa sobre muchos aspectos del mundo, incluyendo el espacio y el tiempo” [3](Boroditsky, 2011, p.63). Privar a una persona de algo tan propio e íntimo es una forma de violencia extremadamente destructiva, y a pesar de todo, mucha gente perteneciente a las culturas mayoritarias y dominantes lo pasa por alto.

-“Mi mamá siempre fue india para mi abuela, la mamá de mi papá. Y siempre la trató diferente… Ellos siempre tuvieron como orgullo en decir que eran españoles” (García-Alonso, comunicación personal, 18 de Abril, 2014).

Era india pero no se le permite tener esa identidad sin añadir una carga negativa y denigrante. La idea de ser, de algún modo, europeo, o español concretamente, sigue muy arraigada en la mentalidad de muchos. El concepto de bárbaro sigue más presente en las sociedades latino americanas de lo que se pueda pensar. “Civilización y barbarie” fue un concepto introducido en Latinoamérica por el letrado argentino Domingo Faustino Sarmiento, donde, a grandes rasgos, civilización hace referencia a lo moderno, secular, científico, y barbarie a lo no moderno, colonial, y religioso. E intrínsecamente a lo que se queda fuera de la ciudad donde vive la gente civilizada. Los nativos americanos no viven en sociedades como las establecidas en Europa – patriarcales, jerárquicas, escritas – por lo que automáticamente se quedan fuera del círculo selecto que tiene acceso al “progreso” que se instalará en Latino América.

Es curioso ver que, a pesar de todo el tiempo transcurrido, el concepto de España sigue presente para muchos como “la madre patria que nos conquistó y nos ayudó a dar el paso a la civilización” (García-Alonso, comunicación personal, 6 de Marzo, 2014). Éstas palabras son un eco de aquellas que Alberdi lanzó al aire en forma de papel inmortal para caer como una losa inamovible sobre el suelo Latinoamericano; “Las repúblicas de la América del Sud son producto y testimonio vivo de la acción de la Europa en la América. Lo que llamamos América independiente no es más que la Europa establecida en América” (Alberdi, p. 1943). Esta identidad se ha hecho “la identidad” de Latino América, a pesar de haber sido impuesta y mantenida por aquellos en poder, en este caso letrados con acceso a la letra y al poder que ella lleva consigo. Sólo, a través de una representación con estatus de poder en la sociedad donde un individuo se ha creado y formado como persona es como se puede hacer a tal individuo internalizar ideas no-orgánicas (Rama, 2004).

Se puede tener acceso a la letra pero no al significado que ésta acarrea. Si alguien me escuchara decir “acho” o “te pide tela” no sabrían a lo que me refiero de la misma manera, si acaso, en la que yo lo entiendo. El extremeño es uno de los dialectos con peor reconocimiento social dentro de España, y como tal, afecta a la identidad con la que me identifico. Incluso dentro de mi propia familia, se ve como algo inferior que tiene que ser limitado lo más posible.

-“Cuando te vayas a Estados Unidos no puedes hablar así. En una chica queda muy feo, van a decir que vaya español que hablas… ” (García-Alonso, comunicación personal, 1 de Mayo, 2012).

Se parte de la base de que mi dialecto no va a ser una representación veraz o a la altura de la lengua Española. Lo cual es curioso porque dentro de las propias escuelas, hablaba en extremeño pero a la hora de leer en alto, había que hacerlo en Castellano. Y sonaba extraño. Como si no fuera yo. Como si, con referencia a Foucault, mi propio ser estuviera dividido entre individuo que se transforma en sujeto, y las condiciones que están sucediendo a mi alrededor, o las “diferentes formas de relaciones de poder hacen a individuos en sujetos”[4] (Campbell-Thomson, 2011, p. 2). Incluso dentro de la propia sociedad española, más específicamente, la sociedad extremeña, se prohíbe a sus miembros su propia identidad como hablantes de dicho dialecto. El hecho de que mi madre, hablante de una variedad incluso de este dialecto extremeño (español de las Hurdes) me niegue la opción a utilizarlo para representarme como individuo no hace más que resaltar y apoyar la idea de Freire (1996) sobre el concepto de opresión (en este caso de la lengua española) y su mantenimiento en la sociedad al estar ya embebido en la mentalidad del oprimido – se crece con la idea de que se habla una variedad inferior, y el modelo a seguir es el Castellano.

Se arrebata la identidad de la persona, y termina por influir en la manera de vivir de dicho individuo y en cómo ese sujeto acepta la identidad que el resto de la sociedad le permite tener. Se crea una sociedad en donde hay gente que por el mero hecho de pertenecer a una clase, o zona lingüística, se sitúan por encima de otros en una zona distinta, y se les crea una identidad diferente, inferior. Se les quita parte de su ser. Se les deshumaniza; y es esa “deshumanización, que marca no solo a los cuales se les ha robado la humanidad, sino también (aunque de una forma distinta) a aquellos que la han robado”[5] (Freire, 1996, p. 26) la que crea una sociedad a la que le falta algo. Se mantiene esa dualidad entre el sujeto como “otra persona por control y dependencia; y unido a su propia identidad por consciencia o conocimiento de sí mismo” [6](Foucault, 1982, p. 781). Una sociedad global en la cual unos están por encima de otros, utilizando algo tan propio, personal, y con tanto poder de destrucción como el concepto de identidad. Una persona a la que se le niega la identidad es como un cosmos donde a algunas estrellas no se les da espacio para nacer y crecer para llegar a su máximo esplendor. Como una supernova sin luz. Como una estrella fantasma. La identidad es un concepto que se construye a través de negociación social y lingüística. Se necesitan dos. ¿Quién negocia contigo?.

 

[1] “there are certain thoughts of an individual in one language that cannot be understood by those who live in another language. The way people think is strongly affected by their native languages”

[2] “identity, self, and agency are linguistically constructed and negotiated […] Language not only as the medium of identity negotiation, but also as the source of identity interpretation of others and by others.”

[3] “does indeed mold the way one thinks about many aspects of the world, including space and time”

[4] “Different forms of power relations makes individuals subjects”

[5] “Dehumanization, which marks not only those whose humanity has been stolen, but also (though in a different way) those who have stolen it”

[6] “subject to someone else by control and dependence; and tied to his own identity by a conscience or self-knowledge”